El ejemplo de Carlos Alcaraz
El joven murciano con cara de niño al que hemos visto crecer en los últimos años de manera espectacular, dejó hace tiempo de ser una promesa para convertirse en uno de los números uno del deporte mundial
Madrid - Publicado el - Actualizado
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Como se suele decir con gracia y sabiduría popular, el deporte es para muchos lo más importante de entre lo menos importante de la vida. En nuestro país lo sabemos bien, que hemos visto cómo en los últimos años la impostada “marca España” que algunos pretendieron forzar desde la política de partido, se ha ido mostrando de manera natural en las gestas de muchos de nuestros deportistas.
Esta vez, el que lo ha vuelto a hacer, ha sido Carlos Alcaraz que, con su triunfo de este domingo en Australia, se ha convertido en el tenista más joven en ganar los 4 Grand Slams.
Carlitos, el joven murciano con cara de niño al que hemos visto crecer en los últimos años de manera espectacular, dejó hace tiempo de ser una promesa para convertirse en uno de los números uno del deporte mundial.
Ahora, a sus 22 años, da ejemplo con una manera de ser y de estar, dentro y fuera de la pista, que es ejemplo, especialmente para muchos jóvenes de su generación. Lo es desde los valores que encarna con su juego y su actitud con los rivales; con su sencillo emocionarse cada vez que habla de España o pone el himno y la bandera de nuestro país en lo más alto, sin ningún tipo de complejo.
Hay mucho orgullo sano al verle representar a España y hay también una gran alegría en ver cómo en torno a gestas deportivas como las suyas, muchos españoles nos unimos para mirarnos en un espejo que nos alienta a dar siempre lo mejor de nosotros mismos, que es exactamente lo que propicia el deporte cuando se convierte en camino de auténtica maduración humana y, por lo tanto, en verdadera escuela de vida.