Cuarenta y cinco años del 23F
Los documentos que se irán conociendo no deben magnificarse ni banalizarse. Servirán para un mejor conocimiento de la historia de España
Madrid - Publicado el - Actualizado
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Han pasado 45 años desde que el teniente coronel Antonio Tejero irrumpió en la sede del Congreso de los Diputados y se convirtió en el rostro de un golpe de Estado que mantuvo en vilo a los españoles durante una larga noche. El 23F fue un golpe frustrado que sirvió, al menos durante unos años, para confirmar que la democracia debe ser defendida frente a sus enemigos. La democracia no posee efectos mágicos y está claro, lo enseña la historia del siglo XX, que, si no se protege, puede morir.
Desde 1981 hasta nuestros días, se han publicado páginas y páginas sobre el golpe, su gestación y su desenlace. El golpe ha tenido sus héroes y sus villanos. Y entre estos están quienes han buscado, y siguen buscando, nombres propios que comprometan a las más altas magistraturas del Estado en la preparación del golpe. Aunque solo fuera por eso, ya sería una buena noticia que se desclasifiquen los archivos que contienen la información oficial sobre el 23F, sin cribas intencionales, con la única salvaguarda de lo que pudiera comprometer la seguridad del Estado.
Los documentos que se irán conociendo no deben magnificarse ni banalizarse. Servirán para un mejor conocimiento de la historia de España y, si se usan debidamente, para incrementar el aprecio ciudadano por la institucionalidad. Habrá que estar vigilantes para que nadie pretenda utilizar esta desclasificación como cortina de humo o como herramienta para dividir a los españoles que, en aquella dramática ocasión, se unieron masivamente, de izquierda a derecha, para defender nuestro sistema democrático.