El colmo del aborto como ayuda social
La deriva legal del aborto es un ejemplo palmario de la conocida como "pendiente resbaladiza"
Madrid - Publicado el
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La deriva legal del aborto es un ejemplo palmario de la conocida como "pendiente resbaladiza". Lo que comenzó siendo un delito despenalizado en algunos casos, ha ido convirtiéndose en muchas legislaciones en un derecho que, ahora, en una nueva vuelta de tuerca, se pretende incluir en los textos del mayor rango jurídico posible.
En este contexto, los obispos europeos han rechazado que el aborto pueda llegar a financiarse con fondos sociales de la Unión Europea. La disparatada propuesta surgió de la iniciativa "Mi voz, mi decisión", que pretendía reclamar financiación específica que permitiera a mujeres de países donde el aborto está más restringido desplazarse a otros en los que la legislación fuera más permisiva.
La Comisión Europea ha descartado la creación de un fondo específico para sufragar ese tipo de abortos transfronterizos. En este caso hay que alegrarse de que se reconozcan los límites de las competencias de la Unión y se aplique el principio de subsidiariedad. Obviamente, la objeción de los obispos no se limita al destino indebido de unos recursos públicos.
También afecta a la concepción misma de la ayuda que necesitan las mujeres en dificultades. Más allá de la importante cuestión competencial, hay que alegrarse de todo lo que suponga un dique de contención a esta suerte de desenfadada cultura de la muerte que no se detiene ni siquiera a la hora de pervertir la finalidad de unos fondos que deberían destinarse a la protección de los más vulnerables, en lugar de servir al lucrativo negocio del aborto.