Burlarse de las propias raíces

"El Arzobispado de Barcelona ha emitido un comunicado a propósito del cartel oficial de las próximas fiestas de La Merced"

Redacción digital

Madrid - Publicado el

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El Arzobispado de Barcelona ha emitido un comunicado a propósito del cartel oficial de las próximas fiestas de La Merced y de su versión en vídeo, en los que se utilizan de manera irreverente diferentes formas religiosas con la intención de ridiculizar la imagen de la Virgen. Es sorprendente que mientras el Ayuntamiento insiste en dar un tono exclusivamente laico a la fiesta mayor, no se ceje en el empeño de ridiculizar símbolos religiosos ni de ofender directamente a los católicos. Muy lejos de una sana laicidad, esto es propio del peor de los laicismos, excluyente y grosero, que no entiende lo más básico del respeto a la pluralidad, del que a menudo se jacta. Este año la provocación incluye una referencia a un retablo y a una corona que alude expresamente a la Virgen. No está de más recordar que el respeto a los sentimientos del prójimo es una cuestión esencial en democracia. Esta es, además, una buena ocasión para recordar el origen religioso de la fiesta mayor en honor a la Virgen de la Merced, que cada año se celebra el 24 de septiembre. Esta fiesta y la historia de la Orden de la Merced nacieron en Barcelona un 10 de agosto de 1218, en un acto celebrado en la Catedral, que contó con el apoyo del rey Jaime I y del obispo Berenguer de Palou. Aquel acto y la continuidad de la obra que de él nació siguen siendo hoy un ejemplo de la fecundidad de la piedad mariana en favor del pueblo, y en especial de sus sectores más vulnerables y pobres. Dedicarse al escarnio de los sentimientos de quienes veneran y respetan lo que significa la patrona de Barcelona y la historia que se ha construido en torno a ella, retrata a los que se burlan de sus propias raíces y a los que han consentido tal atropello.

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