línea editorial 2/2/2026
Amigos y enemigos
Djokovic le dijo a Alcaraz que lo que estaba haciendo era histórico y Alcaraz le dijo a Djokovic que es una fuente de inspiración. Los adversarios deportivos no son enemigos.
Madrid - Publicado el
1 min lectura
Acostumbrados como estamos a la dialéctica amigo-enemigo en la vida social y política, sorprendieron ayer los discursos que se dirigieron los dos finalistas del Open de Australia. Djokovic le dijo a Alcaraz que lo que estaba haciendo era histórico y Alcaraz le dijo a Djokovic que es una fuente de inspiración. Los adversarios deportivos no son enemigos.
El deporte se convierte en este caso en un ideal de la vida democrática que no es solo un juego de mayorías, de instituciones y de límites constitucionales, todos ellos necesarios. La democracia es también un proceso deliberativo que se fundamenta en el reconocimiento del valor del adversario. La democracia no funciona sin un soporte moral. Los otros, los que postulan un programa político distinto del nuestro, están tan legitimados como nosotros para definir la casa común. Las razones de los otros son importantes para los que las formulan y para los que las escuchan.
Nuestra democracia no se fundamenta solo en un choque de intereses regulado por los juegos de las mayorías. Tiene su raíz en un proceso de deliberación en el que la calidad de las razones esgrimidas es decisiva. Para esto es fundamental el papel de los medios de comunicación, que en nombre de su rentabilidad económica no se pueden entender solo como productores de contenidos, porque son factores esenciales para la formación de una opinión pública bien informada.