La alta velocidad sigue sin recuperar la normalidad

Este miércoles, los servicios con origen o destino en Madrid han vuelto a verse sacudidos por una cadena de retrasos provocados por fallos en los sistemas de señalización

Redacción digital

Madrid - Publicado el - Actualizado

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A dos meses del trágico accidente de Adamuz, en el que perdieron la vida 39 personas y resultaron heridas casi un centenar, el Gobierno de España se muestra incapaz de devolver la normalidad a nuestra red ferroviaria. Aún no existe un diagnóstico definitivo sobre las causas de la colisión fatal entre el tren Iryo y el Alvia, pero lo que cada vez resulta más difícil de ignorar es el deficitario estado de mantenimiento de nuestras vías. Este miércoles, los servicios con origen o destino en Madrid han vuelto a verse sacudidos por una cadena de retrasos provocados por fallos en los sistemas de señalización. El deterioro de una infraestructura que durante décadas fue referente en Europa resulta ya innegable, y la confianza de los viajeros se está deteriorando a un ritmo preocupante.

Aún más grave es la decisión de Adif de retrasar hasta finales de abril la reapertura de la línea de alta velocidad Madrid-Málaga, cerrada desde el pasado 5 de febrero tras el desprendimiento de un talud. La falta de diligencia en la reparación de la línea dejará sin conexión directa a Málaga con la capital durante la Semana Santa, una de las citas más rentables para el turismo de la región. La mala gestión de la red ferroviaria no es ya un problema técnico ni puntual: es un problema político cuyas facturas acaban pagando los ciudadanos. Lamentablemente, mientras los trenes siguen sin recuperar la normalidad, el ministro de Transportes ha retomado su perfil bronco y poco institucional, preocupándose más de polemizar en redes que de atender sus obligaciones.

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