El aborto es científicamente insostenible

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Redacción digital

Madrid - Publicado el

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El arzobispo de Valladolid y presidente de la Conferencia Episcopal, monseñor Luis Argüello, ha señalado esta mañana en un desayuno informativo organizado por el diario La Razón que el debate sobre el aborto se ha convertido en “un chivo expiatorio que parece medir la vigencia del progresismo en el mundo occidental”. 

Precisamente en un tiempo en el que los avances científicos ofrecen pruebas indudables sobre la vida de quien va a nacer, es cuando los fanatismos ideológicos más radicales se empeñan en ir contra la ciencia. Hoy se conoce, sin ningún género de dudas, que desde la concepción existe un sujeto distinto a la madre y, desde esta premisa, es una falacia hablar de derecho al uso del propio cuerpo, porque estamos hablando de una vida distinta. 

“No es una cuestión de cristianos o no cristianos, ha dicho Luis Argüello, sino de ciencia contra fanáticos ideológicos”. Cuando se aprobaron las primeras leyes sobre el aborto no existían las ecografías que se hacen hoy, que han venido a corroborar lo que la Iglesia defiende con toda claridad al afirmar que no existe tal derecho al aborto, puesto que sería como decir que existe un derecho a matar a un ser humano inocente.

La retórica falsamente progresista en torno a los derechos humanos se vuelve completamente vacua ante estos hechos, y llega a postular que el embarazo no deseado es una enfermedad y que el aborto es una cuestión de salud pública. Monseñor Argüello ha pedido a la sociedad y a la política el coraje de reabrir este debate porque la protección de la vida es un pilar fundamental para la convivencia.