Madrid - Publicado el - Actualizado
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La Fiscalía de la Audiencia Nacional ha decidido rechazar la petición de las víctimas de ETA de prohibir los actos previstos para mañana en Pamplona, con un brindis final por los terroristas. Quedan por ver otros recursos contra la marcha organizada el mismo día en Mondragón, también en homenaje a los más sanguinarios criminales de la banda. El problema de fondo no es que un fiscal crea que no hay suficientes indicios de que se vaya a cometer un delito de enaltecimiento del terrorismo, sino el hecho en sí de que una parte de la sociedad vasca y navarra apoye esta violencia moral que se ejerce contra las víctimas y sus familias.
Si aún persisten los síntomas de aquella pandemia del terror que propagó ETA durante décadas, es por la simple razón de que sus herederos políticos siguen coaccionando a la sociedad, mientras el gobierno de Sánchez mira para otro lado para no perder el apoyo parlamentario de Bildu. Lo mismo ocurre con el Partido Nacionalista Vasco, que gobierna con el respaldo del Partido Socialista y que trata de no perder la hegemonía en el mundo nacionalista.
Aunque no falten los homenajes esporádicos a las víctimas del terrorismo, sería oportuno convocar un homenaje nacional, tanto a ellas como a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad, que con su sacrificio y tenacidad derrotaron a ETA. Una derrota que, para ser completa, requiere un fortalecimiento de la conciencia ética de la sociedad y un esfuerzo educativo para custodiar la memoria de una de las trágicas de nuestra historia.