LÍNEA EDITORIAL

Una asignatura de calidad y ampliamente avalada

Docentes, alumnos y familias, son testigos de la relevancia que la enseñanza de la Religión tiene en el currículo académico

Redacción digital

Madrid - Publicado el - Actualizado

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La Comisión Episcopal para a Educación y la Cultura ha dado cuenta de los alumnos que cursan la asignatura de Religión católica, tanto en centros públicos y concertados, como privados. En este curso, tres millones ciento cincuenta mil alumnos, desde la Educación Infantil hasta el Bachillerato, han optado por la clase de Religión católica. Esto supone casi un 60% del alumnado, con una bajada muy leve, menos de un punto, respecto al curso pasado. Recordemos que la asignatura de Religión es de libre elección, y sobre ella pesan estereotipos falsos e infundados. Por tanto, estas cifras no son nada desdeñables en el seno de una sociedad marcada por una creciente secularización.

La labor de los docentes de Religión debería ser públicamente reconocida y valorada. Sin ellos no sería posible prestar este servicio. De la misma manera, sin las familias y los jóvenes que optan por cursar esta asignatura, la presencia viva y efectiva de la Religión católica en los centros escolares se iría poco a poco diluyendo.

Docentes, alumnos y familias, son testigos de la relevancia que la enseñanza de la Religión tiene en el currículo académico y en un proyecto educativo que cultiva el necesario equilibrio al servicio del desarrollo integral de la persona. La asignatura de Religión católica es equiparable al resto de asignaturas en cuanto a su calidad pedagógica y rigor en los contenidos. Los docentes de esta asignatura son profesionales cualificados como el resto de sus compañeros de claustro, y los alumnos que la cursan lo hacen en el ejercicio de su libertad. Todo ello es signo de normalidad plena, como no puede ser de otro modo.