LÍNEA EDITORIAL
La última oportunidad para Lula
Lula recoge ahora los cascotes de un Brasil partido literalmente en dos, lastrado por una crisis económica galopante y con la inevitable sombra de la corrupción sobre sus espaldas
Madrid - Publicado el - Actualizado
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Lula Da Silva ha ganado las elecciones presidenciales en Brasil por tercera vez en su vida. En esta ocasión por un estrechísimo margen de menos de dos puntos sobre el candidato de la derecha, Jair Bolsonaro. Hablar de Lula obliga a considerar sus dos aventuras anteriores como presidente, dispares entre sí. En la primera predominaron la moderación y el pragmatismo; la segunda acabó con una condena por corrupción, y pasó más de 500 días en prisión hasta que el Tribunal Supremo anuló la condena por defecto de forma, si bien no se ha podido liberar de la sombra de la corrupción.
Lula recoge ahora los cascotes de un Brasil partido literalmente en dos, lastrado por una crisis económica galopante y con la inevitable sombra de la corrupción sobre sus espaldas. Por si fuera poco, la campaña ha estado marcada por una creciente violencia política y por una gran polarización social, alimentada de forma insensata por Bolsonaro, que no ha hecho más que más que agrandar las heridas del país.
Lula ha reconocido que asume el encargo en una situación muy difícil y es cierto. Ha dicho también que va a gobernar para los 213 millones de brasileños y que va a poner todos sus esfuerzos en que el país vuelva a vivir democráticamente. Tiene a su favor el apoyo de diversos partidos de centro, e incluso de derecha, que querían evitar a toda costa la degradación institucional ligada a Bolsonaro. Habrá que ver con qué Lula nos encontramos y, si en efecto, es capaz de entender lo delicado de la situación y esquivar la deriva populista, esta vez por la izquierda, para serenar al país y colocar a Brasil en el lugar que verdaderamente merece.