Línea Editorial 01/09/2016

#TomadeCaracas

Redacción digital

Madrid - Publicado el - Actualizado

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A las dos de la tarde hora española, ocho de la mañana en Caracas, los venezolanos favorables al referéndum revocatorio han salido a las calles. Siete marchas se han dado cita en la capital venezolana para pedir al Gobierno y al Consejo Nacional Electoral que pongan en marcha el proceso para que 2016 sea el año del revocatorio. La oposición ha conseguido las firmas necesarias para que se inicie el proceso. No hay vuelta atrás y los líderes del chavismo lo saben. Por eso han incrementado la represión al mismo tiempo que ha dado comienzo el proceso de sucesión de Maduro. Los venezolanos merecen que el mundo haya conocido en directo cómo se comporta un país empobrecido y sometido por una falsa revolución. La oposición jamás ha llamado a la violencia, jamás ha actuado desde la clandestinidad o la ilegalidad. La Mesa para la Unidad Democrática, no siempre suficientemente cohesionada, ha ido diseñando una estrategia reformista, alejada de la confrontación y consciente de que Venezuela sigue siendo una sociedad dividida. No bastan las declaraciones formales y tampoco las misiones mediadoras si el mundo libre no es capaz de hablar claro y forzar al Gobierno de Maduro a cumplir con el mandato constitucional. Venezuela se ha convertido en un símbolo de resistencia política y es a los venezolanos a quienes corresponde el derecho a decidir cómo quieren ser gobernados y quiénes quieren que les gobiernen.