3 de julio
Tensión en Hong Kong
El Gobierno autónomo de Hong Kong está atravesando por una situación de extrema debilidad
Madrid - Publicado el
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El Gobierno autónomo de Hong Kong está atravesando por una situación de extrema debilidad. Las imágenes de miles de manifestantes en las calles y la irrupción violenta en la sede del Parlamento dan cuenta de la gravedad de las tensiones.
El Gobierno de Hong Kong ha decretado el cierre del Parlamento y ha condenado enérgicamente la violencia con la que se ha manifestado la oposición. Las condenas son insuficientes para la República Popular China. Pekín no solo quiere condenas, sino detenciones y mano dura. La situación de Hong Kong, se ha apresurado a confirmar, no cambiará. Nada podrá alterar el principio de “un país dos sistemas”.
El Gobierno autónomo de Hong Kong no lo tiene fácil. China le exige dureza. Los opositores, por su parte, piden la revocación de la ley de extradicción, que se frene el control de China, cada vez más presente, y que se reconozca legalmente el derecho al sufragio universal para la elección de sus dirigentes.
Las manifestaciones en Hong Kong, iniciadas el domingo 9 de junio, han llegado a congregar, pacíficamente, a más de un millón de personas. Lo que les mueve, más allá de reivindicaciones concretas, es, sin lugar a dudas, el blindaje de una autonomía que China puede revertir, más allá de los acuerdos firmados hace 22 años con Gran Bretaña.
China lo sabe y consciente de que la fecha del 1 de julio es clave para quienes se oponen a la soberanía china sobre Hong Kong no tolerará nuevos desafíos. Si lo hace podría abrirse la Caja de Pandora y desatarse un contagio que el Partido Comunista chino no está dispuesto a permitir.