29 DE ABRIL
Tensa sesión en el Congreso
Tampoco tiene sentido buscar el enfrentamiento con la oposición con malas artes, y calificar de intransigente a Pablo Casado
Madrid - Publicado el - Actualizado
1 min lectura
La sesión de control al Gobierno en el Congreso ha servido una vez más como espejo de la política española. La realidad desmiente la pretensión del presidente Sánchez de ostentar un liderazgo intachable, sin fisuras, a la cabeza de Europa. Cada día que pasa es más difícil confundir y silenciar a una sociedad que asiste perpleja a algunos de los récords que España ha alcanzado durante esta pandemia, por ejemplo el de ser el país con mayor número de sanitarios infectados. Intentar hacer creer, como se empeña Sánchez, que la gestión de la crisis del Coronavirus ha sido modélica, es un ejercicio de propaganda que no ayuda a mejorar la confianza ni a corregir los errores en un momento tan delicado.
Tampoco tiene sentido buscar el enfrentamiento con la oposición con malas artes, y calificar de intransigente a Pablo Casado cuando el PP viene apoyando sucesivamente las peticiones de Sánchez de ampliar el Estado de alarma, a diferencia de sus socios de investidura. No es suficiente que el Presidente reconozca lo obvio, que la situación económica y social es “gravísima”, mientras sigue instalado en la ambigüedad y la inoperancia en lo que se refiere a un plan de reconstrucción de nuestra economía que necesita el apoyo de empresarios y sindicatos, y una amplia base parlamentaria, alejada de experimentos ideológicos que podemos pagar muy caros. La desconfianza que se ha instalado, de la que es buen reflejo la sesión de hoy en el Congreso, no augura un buen futuro a la Comisión de reconstrucción nacional que debe reunirse en esa misma Cámara y empezar a ofrecer resultados sin tardanza.