4 DE OCTUBRE
Un Sínodo para la escucha
El Papa ha pedido a los participantes que “sean capaces de soñar y así contagiar y compartir los sueños y esperanzas que llevamos en nuestros corazones
Madrid - Publicado el - Actualizado
1 min lectura
La homilía del Papa Francisco en la Misa de apertura del Sínodo de los obispos dedicado a los jóvenes se ha convertido en una invitación a estar abiertos al soplo de aire fresco del Espíritu, a establecer un diálogo sin censuras entre los obispos y los jóvenes y a responder a la voluntad de Dios en este momento ilusionante de la historia. Una homilía que sin duda recordaba, con su letra y con su tono, a los grandes textos inaugurales del Concilio Vaticano II.
El Papa ha pedido a los participantes en el Sínodo que “sean capaces de soñar y así contagiar y compartir los sueños y esperanzas que llevamos en nuestros corazones”. El sueño del que habla el Papa no es una mera ilusión. Es un sueño profético que rompe con el conformismo, con la inercia del “siempre se ha hecho así” y con la lógica de la autopreservación, que “terminan convirtiendo en importante lo superfluo y haciendo superfluo lo importante”.
El Papa Francisco ha invitado a la Iglesia a ponerse en actitud de escucha, evitando la tentación de caer en posiciones eticistas o elitistas y también en la atracción por ideologías abstractas que no se corresponden nunca con la realidad de nuestro pueblo. Los jóvenes son ya, en la Iglesia, protagonistas de la historia.