Madrid - Publicado el - Actualizado
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A menos de una semana de que acabe la campaña, salvo que todas las encuestas estén equivocadas, el PSOE puede ser el gran perjudicado en estas nuevas elecciones. Los socialistas podrían perder más de diez diputados respecto al resultado del pasado mes de diciembre. Pedro Sánchez se ha dejado robar buena parte del espacio por Podemos. Los pactos en ayuntamientos y Comunidades Autónomas parecen haber favorecido a la formación de Pablo Iglesias. Sánchez se ve perjudicado por su propia ambigüedad: a ratos se enfrenta a Podemos, a ratos le tiende la mano. Mucho más eficaz está siendo la campaña de Susana Díaz. La presidenta andaluza tiene bien identificado a su adversario y es eficaz en formular mensajes que llegan con claridad. Todavía hay muchos indecisos y entre ellos hay muchos votantes tradicionales del PSOE. Si Pedro Sánchez corrigiera en estos últimos días de campaña su ambigüedad y marcara un rumbo claro podría mejorar el resultado que le dan todas las previsiones. Como han sugerido Jordi Sevilla y Juan Carlos Rodríguez Ibarra, es mejor ir a la oposición que no pretender de nuevo un pacto de Gobierno con Podemos que acabaría sepultando al PSOE. España necesita un PSOE fuerte, una auténtica formación socialdemócrata, contraria a la secesión catalana, constitucional y lealmente europea. Sería malo que el liderazgo de la izquierda fuera para una coalición que hace de la dialéctica del enemigo su seña de identidad.