LÍNEA EDITORIAL

Sánchez no quiere debate sobre la ley Trans

Redacción digital

Madrid - Publicado el - Actualizado

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El expresidente Zapatero sostiene públicamente que la Ley trans es un avance, y todo aquél que se oponga a la ley, feministas incluidas, es simple y llanamente, un anticuado. La frivolidad de José Luis Rodríguez Zapatero llega a tal extremo que se atreve a decir en público que las divergencias en el seno del PSOE son simplemente generacionales. Se trata de un argumento poco serio, además de falaz, que intenta deslegitimar con el criterio de la edad a quienes piden un debate riguroso sobre una ley de enorme calado político. Desde Kenia, Pedro Sánchez ha zanjado la polémica. La ley se aprobará, sí o sí.

El Gobierno de Sánchez es un gobierno de cuotas, ya lo dijo Alfonso Guerra. Y frente a las cuotas necesarias para mantener la aritmética parlamentaria no caben argumentos. No importan los derechos de los menores ni los dislates científicos que la ley consagra, ni los derechos de las mujeres a ser reconocidas como tales. La ley es, entre otras muchas cosas, una insensatez convertida en doctrina. La filósofa Amelia Valcárcel, militante socialista, lo ha denunciado en Herrera en Cope con argumentos de peso.

El problema es que el presidente Sánchez no quiere debate. Por eso no ha escuchado a la exvicepresidenta Carmen Calvo, ni a la presidenta de la Asociación Española de Feministas socialistas ni a nadie con capacidad suficiente para refutar las sinrazones de una ley gestada en el ministerio de Irene Montero. Lo que Sánchez quizás no haya valorado suficientemente es el coste social de una ley que congrega la oposición de la derecha, el centro y parte importante de la izquierda.