LÍNEA EDITORIAL

Reunidos en torno al Apóstol

La oración no es un modo de escapar de la realidad, sino la expresión de la confianza depositada en Dios que ilumina la razón, el corazón y la voluntad

Redacción digital

Madrid - Publicado el - Actualizado

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La Asamblea Plenaria de los obispos ha culminado en Santiago de Compostela. En el marco del Año Santo, los obispos españoles han peregrinado a la tumba del Apóstol para celebrar, ofrecer y rezar. En Santiago se han hecho presentes las Iglesias locales con toda su realidad, con todos sus proyectos, con todos sus gozos y sufrimientos. La pandemia, el confinamiento y sus efectos, la crisis sanitaria y socioeconómica, el dolor de las familias que han perdido a seres queridos, el miedo y la incertidumbre de los ciudadanos de La Palma, también los abusos cometidos por algunos miembros de la Iglesia, son solo una muestra de los sufrimientos que se han hecho presentes durante los días de la Plenaria y que los obispos han presentado ante el Apóstol Santiago.

La oración no es un modo de escapar de la realidad, sino la expresión de la confianza depositada en Dios que ilumina la razón, el corazón y la voluntad para facilitar el encuentro de la buena noticia cristiana con personas reales y concretas. Las palabras del cardenal Omella en la Ofrenda al Apóstol y las de la respuesta del arzobispo compostelano, Julián Barrio, son expresión de una Iglesia que quiere ser fiel, cultivar la confianza y vivir más esperanzada.

Conscientes de la complejidad del momento, la presencia de los obispos en Santiago es muestra de la fuerza de la comunión que anima la vida de la Iglesia en España. Los problemas que aquejan a los españoles pueden ser hondos, profundos y alarmantes. Pero la palabra del Evangelio al que la Iglesia sirve, y no es un tópico, es siempre nueva, creativa y esperanzadora.