LÍNEA EDITORIAL
Resbalando por la pendiente de la eutanasia
En vísperas de que el Tribunal Constitucional aborde la ley sobre la eutanasia, conviene echar un vistazo a lo que está sucediendo
Madrid - Publicado el - Actualizado
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En vísperas de que el Tribunal Constitucional aborde, dentro de la hoja de ruta calculada por el Gobierno, la ley sobre la eutanasia, conviene echar un vistazo a lo que está sucediendo en aquellos pocos lugares del mundo que nos llevan la delantera en este asunto. El caso de Canadá es muy significativo. Si las recomendaciones del Informe del Gobierno Federal son aprobadas, la eutanasia se permitiría en niños y en personas con enfermedades mentales y con demencia. El informe anuncia taimadamente lo que no es, ya desde el mismo título. Se trata, literalmente, de un Informe para la Asistencia Médica en el morir, y daría a Canadá la ley de eutanasia más permisiva del mundo. Se trata de un fenómeno moral bien conocido que responde al nombre de la “pendiente resbaladiza”, consistente en forzar una legislación primera, en la que se habla siempre de excepcionalidad y termina años más tarde en una legislación mucho más permisiva y alejada de los supuestos reducidos sobre los que se trató de sustentar su necesidad y urgencia. La eutanasia comenzó defendiéndose como un derecho de las personas que presentaban una enfermedad terminal, pero hoy tantea ya, en diferentes partes del mundo, la posibilidad de que se puedan acoger a ella quienes se hayan cansado de vivir, o como en el caso canadiense, que se pueda aplicar a niños o a personas con enfermedades mentales. Esta legislación encuentra el humus necesario en una sociedad nihilista, que presume de preocuparse por los más vulnerables y termina por volverse contra ellos.