LÍNEA EDITORIAL
Reforma más que derogación
Sindicatos, Patronal y Gobierno, han cerrado la reforma laboral. Porque de lo que en realidad se trata es de eso, de una reforma, más que de una derogación de la ley anterior
Madrid - Publicado el - Actualizado
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El Ejecutivo de Pedro Sánchez había hecho de la derogación del marco laboral adoptado en 2012 uno de los temas estrella de la legislatura. Finalmente, ha habido acuerdo. Sindicatos, Patronal y Gobierno, han cerrado la reforma laboral. Porque de lo que en realidad se trata es de eso, de una reforma, más que de una derogación de la ley anterior. Dotar de estabilidad al mercado laboral es siempre una buena noticia.
La sociedad española soporta tasas excesivas de temporalidad en el empleo, así como cifras insostenibles de paro juvenil y de precarización, como fruto de la subcontratación del trabajo. Estas cuestiones comprometen la seguridad económica de las familias, así como la cohesión social y, por supuesto, la viabilidad y el buen funcionamiento de las empresas. Hacer frente a estos desafíos justifica las reformas legales. Lo que no las justifica, como pretendió en un primer momento el Gobierno de Sánchez, son dogmatismos ideológicos contrarios a los legítimos intereses y derechos de empresarios y trabajadores.
El marco laboral español no ha cambiado en lo sustancial: seguridad jurídica, libre iniciativa económica y competitividad. Mejorar las condiciones para la negociación colectiva, simplificar los contratos, favorecer los contratos indefinidos y facilitar la adopción de medidas de flexibilidad interna, son buenas noticias para el empleo. Negociar, transigir y acordar, es la esencia de la política que se orienta al bien común y se aleja del conflicto. Bienvenido sea el realismo.