LÍNEA EDITORIAL

Reforma de la Curia Romana

Es un texto que, siguiendo la estela del Concilio Vaticano II, tiene como trasfondo la pregunta sobre cómo anunciar el Evangelio en este cambio de época

Redacción digital

Madrid - Publicado el - Actualizado

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Hoy se ha presentado la constitución apostólica "Praedicate Evangelium", sobre la Curia Romana, que sistematiza un camino de reformas originadas en la discusión previa al cónclave de 2013, ya aplicadas en gran medida en los últimos nueve años. Es un texto que, siguiendo la estela del Concilio Vaticano II, tiene como trasfondo la pregunta sobre cómo anunciar el Evangelio en este cambio de época. La unificación en un solo dicasterio dirigido directamente por el Papa de la antigua congregación de Propaganda Fide y del jovencísimo Consejo Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización, indica la prioridad de la evangelización, expresada en el documento desde su título. También destaca la creación del Dicasterio para el Servicio de la Caridad, llamado también “Limosnería Apostólica”, una expresión de la misericordia que los romanos pontífices han querido ejercer directamente con los más pobres.

Otro elemento significativo es el desarrollo de la orientación del concilio sobre el papel de los laicos. Francisco recuerda en el Preámbulo que "el Papa, los obispos y los demás ministros ordenados no son los únicos evangelizadores en la Iglesia. Todo cristiano, en virtud del Bautismo, es un discípulo misionero en la medida en que se ha encontrado con Cristo”. De aquí deriva la participación de cualquier bautizado en las funciones de gobierno y responsabilidad dentro de la Curia Romana. Son reformas de organismos al servicio del ministerio del Papa y de las Iglesias particulares. Como insiste a menudo Francisco, estas reformas tienen el sentido de propiciar la conversión y de alentar a la misión.