LÍNEA EDITORIAL
Preparar la alternativa
La decisión del presidente castellanoleonés se encuadra también en la estrategia de un PP que busca fortalecer su poder autonómico y a sus presidentes regionales
Madrid - Publicado el - Actualizado
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El adelanto de las elecciones en Castilla y León y la ruptura del pacto del PP con Ciudadanos en esa comunidad autónoma, abre un nuevo período en la política española. Un tiempo en el que Ciudadanos luchará por evitar su irrelevancia, y en el que pueden surgir nuevas formaciones políticas al socaire de la “España vaciada”. Esos partidos encarnarían un lógico malestar, pero difícilmente ofrecerán una respuesta eficaz, mientras que dificultarán la formación de mayorías estables y coherentes, un problema del que ha sido víctima esta legislatura en Castilla y León.
La inestabilidad vinculada a la aritmética parlamentaria, y algunas maniobras de sus socios, junto con la clara expectativa del PP de mejorar sustancialmente, han conducido a la iniciativa de Alfonso Fernández Mañueco de disolver las Cortes, avalada por la dirección nacional. Se ponía fin así a una coalición que no ha sido del todo pacífica en ningún momento.
La decisión del presidente castellanoleonés se encuadra también en la estrategia de un PP que busca fortalecer su poder autonómico y a sus presidentes regionales como forma de preparar la ansiada victoria sobre el bloque de Sánchez. Pero estrategias aparte, esa victoria se debe cimentar en la percepción de que los populares constituyen una alternativa sólida en materia de libertades, economía, y defensa del pacto constitucional. Un primer escrutinio, el 13 de febrero en Castilla y León.