La pregunta es: ¿Cómo ayudar a quien se quiere suicidar?

Redacción digital

Madrid - Publicado el - Actualizado

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La eutanasia se ha convertido en tema estrella de la campaña electoral. Aunque lo que se dice “debate”, más bien ha brillado por su ausencia. De los principales grupos parlamentarios, solo el PP se ha manifestado en contra, frente a la pretensión del resto de aprobar una ley de eutanasia. Todo ello, al calor de un caso muy complejo y con gran carga emocional sobre la muerte de una mujer, que ha generado en la sociedad una gran oleada de comprensión hacia el marido, que le ayudó a poner fin a su vida. El secretario general y portavoz de los obispos, Luis Arguello, trasladaba su pésame a «una familia que vive una situación tan dramática». Sin embargo, añadía, «la muerte provocada nunca es la solución a los conflictos».

En cambio, sí hay mucho que hacer en materia de cuidados paliativos, cuando se trata de enfermos terminales, o de ayuda a los familiares y apoyo psico-social en los casos más complejos, referidos a los enfermos crónicos o degenerativos. Son temas que una sociedad como la española, entre los países del mundo a la cabeza en esperanza de vida, debe urgentemente plantearse. El alargamiento de la vida va a provocar que casos de este tipo sean cada vez más frecuentes. La pregunta es: ¿a quien se quiere suicidar, sean cuales sean los motivos que pueda exponer, es correcto animarle a ejercer ese supuesto “derecho”? Sin entrar a juzgar ni a condenar casos particulares, lo más sensato y humano parece, más bien, volcar los esfuerzos en afrontar las causas por las que alguien llega a la conclusión de que su vida ya no vale la pena vivirla.