LÍNEA EDITORIAL
Perú y sus demonios
La cuestión más grave a la que Perú se enfrenta no es, sin embargo, el calendario electoral, sino el nombre de los candidatos presidenciales
Madrid - Publicado el - Actualizado
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Perú vive días de tensión. Las protestas ciudadanas se han cobrado la vida de 18 personas entre las que estaban 5 menores de edad. Se contabilizan alrededor de 350 heridos, de los cuales 119 son policías. Las zonas más pobres del país se han levantado en defensa de Pedro Castillo. El Gobierno ha decretado el estado de emergencia y hay toque de queda. A quienes se manifiestan en defensa de Castillo no parece importarles si el ya expresidente forzó los mecanismos institucionales del Estado y se arrogó poderes excepcionales al margen de la Ley. Tampoco parece importarles el número de causas pendientes por corrupción a las que se enfrenta quien hoy está en régimen de prisión provisional. Los 18 meses de prisión preventiva decretados son la causa de la exasperación de los seguidores de Castillo, a los que se suman quienes quieren aprovechar la situación para sembrar el caos.
El gobierno peruano ha actuado con una dureza excesiva, como denuncian varios gobernadores. La propia presidenta baraja una inmediata convocatoria de elecciones. La cuestión más grave a la que Perú se enfrenta no es, sin embargo, el calendario electoral, sino el nombre de los candidatos presidenciales. Perú necesita un pacto contra la corrupción que luche contra la impunidad, fuerce un pacto entre los sectores público y privado, expulse de la vida política a las sagas vinculadas a la corrupción y, sobre todo, refuerce los mecanismos de control social. Perú necesita un pueblo libre y unos medios de comunicación heroicos.