Madrid - Publicado el - Actualizado
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El PSOE ha vuelto a poner encima de la mesa una antigua promesa electoral: un ingreso mínimo vital de hasta 700 euros para familias que viven en el umbral de la pobreza. En tiempos de precampaña electoral es fácil que se propongan soluciones para situaciones dolorosas que luego es difícil aplicar. El presupuesto tiene límites. Bruselas nos va a exigir una drástica reducción del déficit.Este es un asunto suficientemente serio como para que no esté a merced del electoralismo. Como en su momento se llegó al Pacto de Toledo para garantizar la viabilidad del sistema de pensiones, ahora necesitamos un Pacto contra la pobreza. Desde que comenzara la crisis, la desigualdad entre los españoles ha aumentado de forma considerable. La clase media ha perdido tres millones de personas y la exclusión en algunos sectores tiende a hacerse crónica. No hay que descartar a priori la fórmula de la renta garantizada para ciertos sectores, pero en cualquier caso el subsidio es la última solución. La política debe alentar que la persona sea la protagonista de su propio desarrollo. Para conseguirlo es necesario mejorar la educación: la enseñanza se ha convertido en una fuente de segmentación. También es necesario favorecer la integración y la creación de empleo, que permita llevar una vida digna. Estamos a mitad de camino de la reforma de nuestro mercado laboral. Las políticas activas de empleo en España siguen siendo una gran asignatura pendiente. De la exclusión se sale con formación y con redes sociales activas.