LÍNEA EDITORIAL

Nuevo gobierno de coalición en Castilla y León

Alfonso Fernández Mañueco ha sido investido presidente de Castilla y León, al frente de un gobierno que cambia la coalición con Ciudadanos por otra

Redacción digital

Madrid - Publicado el - Actualizado

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Alfonso Fernández Mañueco ha sido investido presidente de Castilla y León, al frente de un gobierno que cambia la coalición con Ciudadanos por otra, en la que VOX tendrá un moderado protagonismo. Este hecho ha servido a la izquierda para salir en tromba con la cantinela de la ultraderecha, algo que retrata a quienes solo usan la estrategia del miedo y sitúan la discusión política en el lodazal, sabedores de que la coalición castellanoleonesa puede ser el piloto de una fórmula que puede extenderse en el futuro como alternativa a la mayoría Frankenstein. Los que ahora proponen, sin pudor, un cordón sanitario, son los mismos que no han dudado en aliarse con golpistas e independentistas para llegar a La Moncloa y mantenerse en ella.

Es obvio que la nueva fórmula pone a prueba a sus integrantes, especialmente a VOX, que ahora va a experimentar su cuota de desgaste ligada a la gestión. En su programa, Fernández Mañueco ha puesto por delante la respuesta a la crisis económica, social y sanitaria, ha anunciado una nueva ley de violencia intrafamiliar (que complementará a la actual contra la violencia de género) y la sustitución de la ley de Memoria Histórica por una Ley de Concordia. Se trata de un programa que encaja perfectamente en el marco constitucional. Su ejecución debe ser sometida a crítica y control, pero no suscita ninguna alarma razonable. Al nuevo Gobierno del PP con VOX en Castilla y León habrá que juzgarlo por sus hechos, no por tópicos y prejuicios con un trasfondo muchas veces cínico.