Más allá de lo visible
"La Epifanía es ocasión de preguntarse por el estado de la Fe de la Iglesia"
Madrid - Publicado el - Actualizado
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La fama, la seguridad y la riqueza no fueron un aliciente suficiente en la vida de los tres Magos de oriente. El deseo les sacó de lo conocido para embarcarse en un peregrinaje hacia el "rey de los judíos".
Desear, ha señalado el Papa en su Homilía de la Epifanía, "significa mantener vivo el fuego que nos impulsa a buscar más allá de lo inmediato y de lo cotidiano”. El deseo de ir más allá de la rutina o de la mediocridad es, para todo ser humano, la posibilidad de arriesgar.
No se trata de un impulso vital exclusivo de cada persona individual. En clave cristiana la Fe no es solo una opción individual, sino un compromiso de vida comunitario. Una comunidad de creyentes, como la Iglesia, está llamada a preguntarse por sus deseos, por su disposición a dejarse sorprender por la palabra de Dios.
La Epifanía es ocasión de preguntarse por el estado de la Fe de la Iglesia, por el grado en el que las comunidades se han dejado llevar por la rutina, o sencillamente, por la intensidad del deseo de Dios. La crisis de Fe tiene que ver, precisamente, con la pérdida del deseo de Dios, con la falta de anhelos de trascendencia. Levantar la mirada hacia el cielo y desear a Dios no significa vivir privado de libertad, sino vivir arriesgando y sin ataduras. Y en un mundo marcado por la crisis de Fe y por la pérdida de sentido de la trascendencia, el cristianismo está llamado a dar testimonio de libertad, capacidad de riesgo, deseo de ir más allá de las circunstancias concretas y del afán de consumo. Como en otros momentos de la historia, ser cristiano es hoy un signo de contradicción llamado a sembrar justicia y fraternidad en un mundo todavía marcado por las lógicas del tener y del poder.