Línea editorial: "La Virgen de Guadalupe no entiende de sectarismo"
Lo que ha hecho el Papa ha sido reconocer los errores en el pasado, por los que tanto él como Juan Pablo II y Benedicto XVI han pedido perdón
Madrid - Publicado el - Actualizado
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No salía de su asombro el secretario general de la CEE, Luis Argüello, al ser preguntado ayer por la polémica mediática en torno a la carta del Papa con motivo del bicentenario de la independencia de México. De la lectura del texto, de solo un folio, de ningún modo se deduce la enrevesada interpretación que sitúa al Pontífice del lado de las corrientes indigenistas frente a la malvada potencia colonizadora, España.
Lo que ha hecho el Papa ha sido “reconocer los errores en el pasado”, por los que tanto él como Juan Pablo II y Benedicto XVI han pedido perdón. Hubo abusos, pero eso no impide valorar la gesta de la evangelización llevada a cabo por los españoles, que los Papas no han dejado nunca de ensalzar.
Francisco, sin embargo, hablaba en un contexto más complejo, como recordaba Luis Argüello. En ese país hubo persecución a los cristianos, y ese laicismo agresivo ha estado vigente hasta hace muy pocos años. Cuando lo visitó Juan Pablo II por primera vez, en 1979, seguía siendo ilegal vestir en público con sotana, incluida la blanca del obispo de Roma.
De ahí los esfuerzos de los últimos Papas para que México se reconcilie con su historia. El camino es claro: la Virgen de Guadalupe, que más que representar, encarna el mestizaje entre la Madre Patria, de la que proviene esta advocación mariana, y los pueblos autóctonos. Ese es el estilo mariano, tan alejado de los sectarismos ideológicos del signo que sea.