Línea editorial: "La victoria de la cruz"

Con la rapidez con la que algunos acontecimientos se viralizan en redes sociales, ha corrido en los últimos días la emocionante historia surgida en torno a la tragedia de Montealto

Redacción digital

Madrid - Publicado el - Actualizado

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Con la rapidez con la que algunos acontecimientos se viralizan en redes sociales, ha corrido en los últimos días la emocionante historia surgida en torno a la tragedia del Colegio Montealto, un colegio de ideario católico, ubicado en Madrid. El pasado jueves, a las cinco y media de la tarde, coincidiendo con la salida masiva de los alumnos, un desgraciado accidente provocó la muerte de una pequeña de 6 años e hirió gravemente a otras dos, de 10 y 12 años respectivamente.

La historia, que ahora ha llegado también a los medios tradicionales, nos cuenta el ejemplo dado por toda una comunidad educativa, que se ha mostrado como una auténtica piña en medio del dolor, y sobre todo la impresionante entereza con la que la madre de la pequeña fallecida acogió el terrible suceso, cómo permaneció junto a su hija malherida y cómo incluso se fue a buscar a la madre que había causado el accidente para fundirse en un abrazo con ella.

La fe no nos evita sufrimiento alguno, pero es evidente que bien integrada en la propia vida permite enmarcar todo cuanto nos sucede, por duro que sea, en un horizonte de sentido. La madera de la que estamos hechos los cristianos no es, ni más ni menos, que la madera de la cruz: la cruz que, como nos recuerda el Papa Francisco, es nuestra única y verdadera esperanza, la que nos enseña que en la vida hay ciertamente oscuridad y aparente sinsentido, pero que no todo el mundo es tiniebla. En la misma cruz hay también victoria, fortaleza para los momentos más humanamente insoportables y un signo luminoso de la victoria de Dios sobre el mal.