Línea editorial: "Viaje penitencial" a Canadá

También se comprometió a visitar personalmente el país para trasladar una petición de perdón

Redacción digital

Madrid - Publicado el - Actualizado

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El nombre de “viaje penitencial” lo dice ya todo sobre las motivaciones que llevan al Papa a Canadá. En mayo, al recibir en Roma a representantes de las comunidades indígenas canadienses, Francisco mostró públicamente su “indignación y vergüenza” por los maltratos y abusos a menores de estas etnias en las que participaron miembros de la Iglesia. También se comprometió a visitar personalmente el país para trasladar una petición de perdón que, en reiteradas veces, se ha escuchado ya desde instancias eclesiásticas canadienses o de boca del Papa Benedicto XVI, pero que tendrá un simbolismo mucho mayor ahora.

Esos abusos tuvieron lugar especialmente en las llamadas "escuelas residenciales", creadas y financiadas por el gobierno canadiense, pero confiadas a las diversas iglesias cristianas, también a una serie de órdenes religiosas católicas. Estas escuelas intentaban "educar" a los hijos de los nativos separándolos de sus familias y desarraigándolos de sus culturas. Tenían, además, una tasa de mortalidad muy elevada, debido a las condiciones de vida. Es cierto que todo ello debe ser valorado en su contexto, pero no se pueden negar graves errores e injusticias que, ahora, todo el mundo reconoce.

La Iglesia católica en Canadá comenzó hace tiempo un camino de curación y reconciliación con estos pueblos indígenas. El Papa va a confirmar este camino con esta peregrinación. Y también proclamará que la verdad del Evangelio, que han transmitido tantos hombres y mujeres también en Canadá, sigue siendo luz de esperanza para todos los pueblos.