Línea editorial: "Tormenta a la vista, pero con un buen paraguas"

Las empresas necesitan trasladar al mercado las subidas de precios y a la vez afrontar ajustes de gasto

Redacción digital

Madrid - Publicado el - Actualizado

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El BCE pone fin a una década de generosas compras de deuda y tipos negativos. El objetivo es controlar la inflación y prevenir sacudidas en la Eurozona, como las que estuvieron cerca de llevarse al euro por delante en la crisis de 2008. Se mira también de reojo a la década de los 70, con las crisis energéticas y la temida estanflación, que condujo a duros ajustes en los 80. Se avecinan meses difíciles.

Las empresas necesitan trasladar al mercado las subidas de precios y a la vez afrontar ajustes de gasto, con el empleo siempre como candidato a los recortes. La pérdida de poder adquisitivo de los hogares es ya un hecho. De ahí la ansiedad en alguna capital, de manera significativa en París, por lograr un acuerdo rápido en Ucrania. Sería un error que Europa terminaría pagando caro, por lo que la posición mayoritaria es hoy poner fin a la dependencia energética con Rusia. Aunque el invierno será duro, hay elementos que invitan a tener confianza.

Por un lado, están las buenas cifras de empleo, junto al dato de que uno de cada cuatro empresas en Europa están frenando su producción por falta de mano de obra. Además la pandemia ha dejado importantes reservas de ahorro, si bien no repartidas de forma equitativa. Y sobre todo, las instituciones comunitarias han demostrado capacidad de aprender rápidamente de errores pasados. Se avecina tormenta, sí, pero, en lo que respecta a Europa, hay un buen paraguas.