Línea editorial: "Soy mayor, pero no idiota"
El problema no se solucionará solo contratando a más teleoperadores o con flotas de oficinas móviles en autobús
Madrid - Publicado el - Actualizado
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“Soy mayor, pero no idiota”. La campaña del médico Carlos San Juan ha dado con la tecla para poner en el centro de la agenda el problema de la exclusión bancaria, especialmente grave en el ámbito rural. La banca argumenta que su responsabilidad en la brecha digital es pequeña en comparación con otros ámbitos, pero a efectos de imagen queda el desprecio a jubilados que reciben este trato injusto tras años confiando sus ahorros a un sector que, para más inri, acaba de presentar beneficios milmillonarios.
La patronal bancaria ha tenido reflejos para demostrar que la queja ha sido escuchada. Con todo, el problema no se solucionará solo contratando a más teleoperadores o con flotas de oficinas móviles en autobús. Hay un dilema de fondo. La banca comercial se juega su supervivencia y afronta una profunda reconversión. Es un hecho que la revolución tecnológica hará, más pronto que tarde, obsoletos buena parte de sus actuales servicios. De ahí el intento de parecerse a las nuevas startups FinTech, que operan con menos recursos y prometen rentabilidades muy superiores. El problema, no exclusivo de la banca, es que la estrategia compromete su relación con el cliente. Esto es lo que el sector deberá ponderar. Claro que también el cliente tiene su parte de responsabilidad. Quien desee ser tratado por personas y no por algoritmos debería plantearse un poco más críticamente las consecuencias de la cultura del low cost.