Línea editorial: "Sorprendente aceleración"

Esta prisa del nuevo Tribunal Constitucional de mayoría progresista contrasta con la inacción y pasividad de tribunales anteriores

Redacción digital

Madrid - Publicado el

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Poco tiempo ha tardado el nuevo presidente del Tribunal Constitucional, Cándido Conde-Pumpido, en poner en marcha la maquinaria para que se resuelvan los recursos contra una serie de leyes de alta sensibilidad social como son las del aborto, eutanasia y educación. Da la impresión de que la exigencia de que los magistrados resuelvan estos asuntos a la mayor brevedad posible radica en el interés del Gobierno de cerrar determinadas polémicas a su favor. Conde-Pumpido ha informado que para el primer pleno jurisdiccional del mes de febrero se debiera discutir el recurso sobre el aborto, y en el siguiente el de la eutanasia.

Esta prisa del nuevo Tribunal Constitucional de mayoría progresista contrasta con la inacción y pasividad de tribunales anteriores de mayoría conservadora. Una inacción irresponsable que abre la puerta a que estos recursos sobre cuestiones que afectan a la comprensión moral de la persona se resuelvan de un modo contrario a la jurisprudencia anteriormente asentada.

Esa jurisprudencia dejaba claro, en el caso del aborto, que el concebido y no nacido es alguien distinto a la madre y que debe ser un bien protegido por la ley. Hay que esparar que la resolución a estos recursos no se haga desde criterios ideológicos ni partidistas, es decir, mirando lo que dicta la política o las tendencias sociales, ni usando una técnica de creación constructiva del derecho que permitiría, supuestamente, ir mas allá de la ley tal como está formulada en la Carta Magna.