Línea editorial: "En la senda del Concilio"
El Papa ha reunido a todos los cardenales para reflexionar sobre la nueva constitución que regula la curia vaticana
Madrid - Publicado el - Actualizado
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Con la beatificación de Juan Pablo I, concluye una intensa semana en Roma. El Papa ha reunido a todos los cardenales para reflexionar sobre la nueva constitución que regula la curia vaticana, Praedicate Evangelium, como claro signo de que la reforma que promueve no aspira a ser simplemente formal. El papel de los laicos o el estilo de misión que demanda hoy el mundo conectan con la gran puesta al día que significó el Concilio Vaticano II. Juan Pablo I, el llamado “Papa de la sonrisa”, es un magnífico icono de esa nueva forma de presencia de la Iglesia que Juan Pablo II y Benedicto XVI llevaron después a todos los rincones del mundo, conectando el núcleo de la fe cristiana con todas y cada una de las grandes cuestiones humanas.
Es la misma reforma que hoy alienta Francisco promoviendo una Iglesia más sinodal o participativa, desde la misma lógica de fidelidad al Evangelio. Por eso era clave reunir a un colegio cardenalicio que, cada vez más, refleja la diversidad y universalidad católica. Igual que involucró activamente a las Iglesias locales en el proceso de reformas, el Papa vuelve a contar con ellas en la fase de implementación. Y demuestra con los hechos que la curia romana está al servicio de las comunidades cristianas diseminadas por el mundo, conectada con sus retos y preocupaciones reales, no al margen, como en una torre de marfil. Este momento reclama un testimonio creíble de la fe, comenzando por el modo fraternal de vivir la pertenencia la Iglesia.