Línea editorial: "Semana Santa entre el Coliseo y Ucrania"

Se multiplican también los gestos conjuntos de cristianos de las diversas confesiones por la paz

Redacción digital

Madrid - Publicado el - Actualizado

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Dos años después, Roma recupera por fin cierta normalidad en la celebración de la Semana Santa. Tras la procesión de este Domingo de Ramos, está previsto el Viernes Santo el tradicional Viacrucis en el Coliseo, o la Misa del Domingo de Pascua con la bendición urbi et orbi en la Plaza de San Pedro. Todo ello contrasta con la situación de dramática excepcionalidad que atraviesa Europa por la guerra en Ucrania. La Santa Sede ha intensificado los esfuerzos diplomáticos, mientras se trabaja en una posible visita del Papa a Kiev.

Se multiplican también los gestos conjuntos de cristianos de las diversas confesiones por la paz. Es cierto que la guerra ha dejado al descubierto las insalvables contradicciones que afrontan las iglesias nacionales, obligadas a elegir entre Dios o el César. Eso no ha impedido a otros niveles, sin embargo, acercamientos que, en tiempos no muy lejanos, hubieran resultado impensables. Ahí se inscribe la declaración conjunta por la paz en Ucrania de los obispos españoles con la Iglesia ortodoxa rusa en España y Portugal.

Es tiempo de intensificar la oración, dicen, “para que la luz radiante de la Pascua no quede oscurecida por las lágrimas de los que lloran a sus muertos, víctimas de la guerra”. Católicos y ortodoxos celebrarán nuevamente la Semana Santa en fechas distintas, las que marcan el calendario juliano y el gregoriano, pero eso no les impide interpelar juntos a quienes “tienen el poder de detener la violencia y la barbarie” para que escuchen en su conciencia la voz de Dios, que rechaza el mal y la guerra, y llama a reconstruir la fraternidad universal”.