Línea editorial: "Roma quiere estar en el corazón de Ucrania"
El Papa quiere hacerse presente en Ucrania y ambos serán su voz y su presencia
Madrid - Publicado el - Actualizado
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Dicen que, en 1935, en una entrevista entre el ministro de Exteriores francés y Stalin, éste le preguntó con cuántas divisiones contaba el Papa. La Santa Sede no es una potencia política, pero eso no significa que Roma no tenga una palabra que decir cuando la justicia, la libertad y los derechos humanos son masacrados. Si el cardenal Pietro Parolin ha hablado por teléfono con el ministro ruso Lavrov no es por razones políticas, sino éticas y humanitarias.
En esa conversación, el cardenal secretario de Estado ha pedido que se garanticen los corredores humanitarios y ha ofrecido todos los esfuerzos y energías de la Santa Sede para parar el río de sangre y de lágrimas al que se ha referido Francisco para describir la situación del pueblo ucraniano.
Incluso en una guerra deben imperar algunos principios éticos universales. La ayuda y la asistencia en condiciones seguras debiera prevalecer. La Santa Sede quiere hacerlo evidente. Y por eso dos cardenales, Konrad Krajeswki y Michael Czerny han emprendido viaje a Ucrania. Ninguno de los dos sabe hasta dónde va a poder llegar.
El Papa quiere hacerse presente en Ucrania y ambos serán su voz y su presencia. Rezarán con todas las comunidades que puedan encontrar, compartirán el trabajo de los voluntarios que asisten a los refugiados y se reunirán con tantas personas como sea posible para llevarles la bendición y el abrazo de Francisco. Esas son las “Divisiones del Papa”: la cercanía humana, la oración y la defensa de la paz y los derechos humanos.