Línea editorial: "El recuerdo de los santos sin nombre"

Con esta festividad la Iglesia celebra una humanidad sostenida por la fe, que es más fuerte que la muerte

Redacción digital

Madrid - Publicado el - Actualizado

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En el día Todos los Santos la Iglesia festeja a los hombres y mujeres que a lo largo de la historia han vivido de la fe, la esperanza y la caridad, aunque sus nombres no estén registrados en el santoral. Desde los primeros tiempos del cristianismo, la Iglesia recuerda con devoción a los mártires que dieron su vida por dar testimonio de su fe en Jesucristo, aunque la fecha del 1 de noviembre no fue instituida hasta el año 731, por el Papa Gregorio III.

La persecución no es un hecho del pasado. En nuestros días no solo persiste, sino que se amplía, con fenómenos como el yihadismo. A veces la protagonizan los gobiernos, como en Nicaragua, Corea del Norte o Eritrea, en otros casos son grupos terroristas o ligados al narcotráfico, como sucede en Nigeria, Burkina Faso o México. El cristiano nunca la desea, pero sabe que, de un modo misterioso, acompaña el camino de la Iglesia en la historia. Es de justicia denunciar esta, como cualquier persecución, y cuando es posible, debe ser combatida. Pero al cristiano no debe asombrarle demasiado. A fin de cuentas, el discípulo no puede ser más que su Señor.

Precisamente, con esta festividad la Iglesia celebra una humanidad sostenida por la fe, que es más fuerte que la muerte, y que ningún poder ha podido extirpar desde hace más de dos mil años.