Línea editorial: "Pensar cuesta trabajo"

Es una urgencia vital pensar y definir ese nuevo orden que afronte el desequilibrio de las relaciones internacionales

Redacción digital

Madrid - Publicado el - Actualizado

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La crisis económica y social provocada por la pandemia y acentuada ahora con la guerra de Putin en Ucrania, con su espiral de inflación e incertidumbres, están abocando al mundo a un nuevo orden cuyos parámetros están por definir. Está en el candelero la precariedad energética del continente europeo, estrechamente asociada a las relaciones internacionales que han saltado por los aires.

Por eso es una urgencia vital pensar y definir ese nuevo orden que afronte el desequilibrio de las relaciones internacionales, que proteja las libertades, que sea capaz de gobernar la globalización al servicio de las personas y de sus comunidades, y que dé respuesta al desafío energético, ligado a la responsabilidad de cuidar la tierra.

Un gran reto es el de crear empleos dignos y acabar con la precariedad, en el marco de una economía al servicio de la persona. Es prioritario poner el trabajo en el centro de la actividad económica, como pidió en su día San Juan Pablo II y ahora ha vuelto a reclamar Francisco en su encíclica Fratelli Tutti. Es la hora de reflexionar sobre el futuro, tomando en consideración muchos factores de incertidumbre y, precisamente por eso, es también es la hora de los grandes pactos entre los diferentes partidos, entre sindicatos y empresarios, y entre los gobiernos de las naciones. De ello dependerá, en buena medida, que el orden y la seguridad marquen el fututo inmediato.