Línea editorial: "El Papa Francisco en Malta"

El primer Pontífice americano anima constantemente a los católicos europeos a dar una respuesta desde la fe

Redacción digital

Madrid - Publicado el - Actualizado

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Con la visita, esta tarde, a un centro de acogida de migrantes, culmina hoy la visita del Papa Francisco a Malta. La isla que vio naufragar a san Pablo es uno de los puntos negros del Mediterráneo en la precaria travesía que realizan muchas personas para escapar de la guerra y la miseria. El primer Pontífice americano anima constantemente a los católicos europeos a dar una respuesta desde la fe, puesta a prueba por el deber de acogida. Indudablemente, la llegada de flujos migratorios, en ocasiones origina tensiones sociales.

Malta es un caso paradigmático, con lo sucedido tras la llegada de refugiados procedentes de Eritrea, Somalia, Bangladés o Sudán, drásticamente reducida tras un bochornoso acuerdo migratorio suscrito entre la UE y Libia. La doctrina social, recuerda el Papa, es parte integral de la fe, y su práctica es necesaria para un anuncio creíble del Evangelio, un mensaje que resuena de manera especial en un lugar tan asociado al Apóstol de los gentiles y a la primera evangelización de Europa. Juan Pablo II y Benedicto XVI resaltaron desde Malta este fuerte simbolismo en tiempos de nueva evangelización.

La llegada de personas migrantes en los últimos años ha supuesto un salto de lo simbólico a lo tangible. Este viaje, sometido a sucesivos aplazamientos por la pandemia, coincide con la invasión y la crisis de refugiados de Ucrania, frente a la que Europa ha mostrado una sensibilidad que bien hace justicia al lema de este viaje papal: “Nos mostraron una hospitalidad poco común”. Esa sensibilidad, sin embargo, se ha echado en falta en otros momentos.