Línea editorial: "Otro acuerdo migratorio para la vergüenza"

Con cifras cuestionables, el gobierno danés está estereotipando así a cientos de miles de personas

Redacción digital

Madrid - Publicado el - Actualizado

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Unos días después del acuerdo del Reino Unido con Ruanda para la deportación de solicitantes de asilo, Dinamarca negocia con el país africano para articular un procedimiento similar y poder así aplicar su no menos polémica ley de deportaciones, aprobada hace unos meses. Dinamarca negoció con Bruselas una cláusula de exclusión que afecta a políticas migratorias, lo cual no ha impedido muy duras críticas desde la Comisión por una medida contraria a los derechos humanos. Cosa distinta es que las críticas sean hipócritas, tras los acuerdos de la UE para la externalización del control de fronteras con Turquía y Libia, en el fondo no tan diferentes. En el caso danés, sorprende embargo la frialdad de los argumentos.

Mientras el gobierno de Boris Johnson trata de venderlo cínicamente como un acuerdo humanitario, Copenhague ha hecho números para argumentar que refugiados de determinadas nacionales, básicamente países musulmanes, no le resultan rentables y además sonsacaban el consenso cultural sobre el que se sustenta el Estado del bienestar. Con cifras cuestionables, el gobierno danés está estereotipando así a cientos de miles de personas. Y si bien es cierto que Europa debe renovar el pacto social para incorporar a la población de origen migrante, no menos cierto es que, con el envejecimiento y la caída de la natalidad, más le valdría acoger a estas personas con los brazos abiertos.