Línea editorial: "Las guerras solo crean destrucción y muerte"
El foco mediático que ahora se sitúa, con poderosas razones, sobre Ucrania no debe hacernos creer que es el único lugar donde se vive un conflicto bélico
Madrid - Publicado el - Actualizado
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En su habitual mensaje tras el rezo del Ángelus, el Papa Francisco ha querido poner el foco este domingo en algunos de los lugares azotados por el flagelo de la violencia. Conocemos bien los terribles acontecimientos que se están sucediendo tras la invasión de Ucrania, que va camino ya de los cinco meses. El Papa se ha mostrado una vez más cercano a la martirizada población ucraniana y ha recordado que reza y desea que todos los actores internacionales retomen las negociaciones, para no alimentar la insensatez de la guerra, que solo crea insensatez y muerte.
El foco mediático que ahora se sitúa, con poderosas razones, sobre Ucrania no debe hacernos creer que es el único lugar donde se vive un conflicto bélico. En la actualidad, hay más de medio centenar de países con conflictos abiertos, de muy diferentes grados e intensidad. Basta un repaso rápido por lugares como Siria, Yemen, Afganistán o la República Democrática del Congo para darnos cuenta de la gravedad de algunas situaciones. Por eso el Papa, además de aquellas que cuentan con algún que otro altavoz mediático, hace todo lo posible para que no olvidemos a aquellos que son frecuentemente olvidados. Así, por ejemplo, este domingo, además de las palabras sobre Ucrania, ha querido mostrar su cercanía con el pueblo de Sri Lanka y les ha exhortado a buscar una solución pacífica en la grave crisis que atraviesan, instando a las partes en conflicto a abstenerse de toda forma de violencia y tratando de poner en marcha un proceso de diálogo por el bien común.
Es frecuente escuchar a Francisco decir, con tristeza, que estamos viviendo la Tercera Guerra Mundial a pedacitos. Por eso es tan importante hablar de los que a menudo son ignorados para tratar de concienciarnos, no solo de la gravedad de la situación mundial en general, sino de comprometernos con toda circunstancia de violencia e injusticia que sufra cualquier pueblo en el mundo, por muy lejos que geográficamente pueda estar de nosotros.