Línea editorial: "Las armas más poderosas de Rusia"
El Kremlin tiene al 80% de sus tropas comprometidas en Ucrania, y sus avances diarios se cuentan por centímetros
Madrid - Publicado el - Actualizado
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Los avances en las negociaciones auspiciadas por Turquía y la ONU para permitir la exportación de trigo por el Mar Negro suponen un atisbo de esperanza, en primer lugar, porque eso ayudaría a mitigar la crisis alimentaria que la guerra en Ucrania ha provocado en las regiones más vulnerables del planeta. Y también porque sería el primer atisbo de que es factible un alto el fuego.
Pero no hay que llevarse a engaños. Como resaltaba la parte ucraniana, la decisión está donde ha estado siempre, del lado ruso. Que utiliza la presión del hambre exactamente del mismo modo que amenaza a Europa con cortes en el gas. Pura “guerra híbrida”. En el frente, sin embargo, las cosas pintan de otro color. El Kremlin tiene al 80% de sus tropas comprometidas en Ucrania, y sus avances diarios se cuentan por centímetros. Desde comienzos de mayo, a pesar de victorias parciales, Rusia ha logrado solo ampliar en un 5% su área de control, y sus bajas son cuantiosas.
Los nuevos misiles suministrados por EE.UU. a Kiev están resultando útiles. Para romper esta inercia, los expertos apuntan a la posibilidad de un reclutamiento forzoso, pero la medida sería lenta e impopular. Más probable es que Putin utilice el gas o el trigo como armas de presión para tratar de romper la unidad occidental, aislar a Ucrania y forzar algún tipo de solución que sus equipos de propaganda puedan presentar como indiscutible victoria.