Línea editorial: "La incógnita colombiana"

La crisis de los partidos tradicionales es un síntoma y una causa de la crisis de las instituciones democráticas que ha arreciado en países como Perú, México y Chile

Redacción digital

Madrid - Publicado el - Actualizado

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Gustavo Petro, candidato de la izquierda colombiana a la Presidencia de la República obtuvo el pasado domingo el 40% de los votos. Rodolfo Hernández, candidato de la derecha populista, alcanzó el 28% de los votos. Petro y Hernández se medirán el próximo día 19 de junio en una segunda vuelta en la que Hernández contará con el apoyo del conservador Federico Gutiérrez, para quien es prioritario que la izquierda no gane las elecciones. Lo mismo se apresuraron a hacer otros cargos políticos procedentes del uribismo.

La crisis de los partidos tradicionales es un síntoma y una causa de la crisis de las instituciones democráticas que ha arreciado en países como Perú, México y Chile. Colombia no ha sido una excepción. En todos estos países, los ciudadanos han ido alternando su voto entre las fuerzas tradicionales hasta que, cansados, han optado por los extremos. Argentina, con la irrupción de una fuerza extrema de corte liberal populista tampoco es una excepción. En Colombia, el voto antisistema ha optado por Rodolfo Hernández, un empresario millonario que ha sufragado los gastos de la campaña electoral de su bolsillo, que no ha querido debatir con el resto de los candidatos presidenciales y que ha optado por las redes sociales para darse a conocer. Colombia se abre a una segunda vuelta muy polarizada en la que el pasado guerrillero de Petro alienta el miedo a la izquierda, mientras Hernández suscita el temor a una especie de Bolsonaro a la colombiana.