Línea editorial: Ya hubo memoria

La aprobación de la Ley de Memoria Democrática es una buena ocasión para recordar la Transición. En la transición se hizo un verdadero ejercicio de memoria histórica.

Redacción digital

Madrid - Publicado el - Actualizado

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La aprobación de la Ley de Memoria Democrática es una buena ocasión para recordar la Transición.

La transición de un régimen autoritario a un sistema de libertades plenas, que culminó con la aprobación de la Constitución del 78, es uno de los momentos más felices de nuestra historia.

Tras la Guerra de la Independencia se produjo una fractura entre los españoles que duró casi 150 años. Pero a partir de los años 50 del pasado siglo surgió lo nuevo. La historia siempre es el fruto de un encuentro de libertades que quería reconciliarse. Antes de la muerte de Franco ningún régimen autoritario institucionalizado había sido derrocado sin una guerra exterior.

Lo que tuvo lugar en España, sencillamente, no tiene precedentes. En los años 70 los españoles nos reconocimos en lo que nos unía.

Superamos viejas diferencias y, de un modo pacífico, construimos un modelo de convivencia que cerraba un largo período de incomprensiones. La transición no se construyó sobre el olvido. En la transición se hizo un verdadero ejercicio de memoria histórica. Se tenían muy presentes los errores del pasado y se decidió, conscientemente, superarlos.

La memoria de lo ocurrido durante la Guerra Civil y la posguerra estaba muy presente en todas las familias. Había un acuerdo tácito que iba, desde el Partido Comunista hasta la derecha, para superar el extraordinario clima de polarización y enfrentamiento civil suscitado durante los años 30, y dejar de reivindicar, o tratar de instrumentalizar, la Guerra Civil con fines partidistas. Justo lo que ahora vuelve a suceder.