Línea editorial: "Europa, atrapada en la rivalidad entre EEUU y China"

La guerra no altera la percepción estadounidense de que China es el único país con la intención y los medios para redefinir el orden mundial

Redacción digital

Madrid - Publicado el - Actualizado

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El peligro que realmente preocupa a EE.UU. no es Rusia, sino China. En vísperas del 20 Congreso del Partido Comunista, que coronará a Xi Jinping como monarca absoluto para un tercer mandato, la Administración norteamericana ha hecho pública su Estrategia de Seguridad Nacional, que marca el rumbo en política exterior de cada presidencia y que, en este caso, se ha retrasado un año debido a la invasión de Ucrania. La guerra no altera la percepción estadounidense de que China es “el único país” con la intención y los medios militares, diplomáticos, económicos y tecnológicos para redefinir el orden mundial.

El reconocimiento explícito de esta rivalidad tiene profundas implicaciones. Por un lado, no es fácil de conciliar con la exigencia de mantener vías de cooperación frente al cambio climático o el terrorismo. Pero sobre todo existe una fuerte interdependencia económica, y la Doctrina Biden afirma que las democracias deben reducir drásticamente su dependencia de autocracias como China o Rusia. La prohibición a las empresas norteamericanas de vender semiconductores a China, aprobada la pasada semana, marca una clara escalada que, para ser efectiva, requerirá el apoyo de los aliados de EE.UU. Europa entiende esas razones, pero no quiere verse arrastrada a una nueva guerra fría. El discurso que salga estos días de Beijing puede ser clave para decantar hacia un lado u otro la balanza.