Línea editorial: "Escalada en Ucrania"

A juicio del jefe de la diplomacia europea, Josep Borrel, el nivel de agresión no justifica todavía la adopción de sanciones

Redacción digital

Madrid - Publicado el - Actualizado

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Los bombardeos rusos en el este de Ucrania marcan un punto de inflexión en el conflicto, aunque, a juicio del jefe de la diplomacia europea, Josep Borrel, “el nivel de agresión” no justifica todavía la adopción de sanciones. Mala señal. El tono contrasta con el dramatismo del Secretario de Estado Blinken ante el Consejo de Seguridad de la ONU, en unos momentos en los que solo vale un cierre de filas sin fisuras ante Vladimir Putin, dueño y señor de una macabra escenografía que mantiene en vilo a Occidente. La escalada en las regiones separatistas del este de Ucrania coincidió con la expulsión del número dos de la embajada de EE.UU. en Moscú y con la amenazante respuesta del Kremlin a la propuesta norteamericana de un acuerdo de seguridad para Europa.

Más leña al fuego de esta guerra híbrida que amenaza con pasar a convencional en cualquier momento, y en la que la principal baza rusa es la disposición a utilizar cualquier recurso, incluida la fuerza, a sabiendas de que la otra parte se mostrará dubitativa en la respuesta. Esto es lo que le permite a Moscú maximizar sus objetivos políticos. Tampoco a China le va mal este pragmatismo sin escrúpulos, que le ha permitido desplazar a Occidente en varias partes del mundo a base de chequera. Es la misma Realpolitik que durante mucho tiempo practicaron europeos y norteamericanos, y a la que ahora deben hacer frente en Ucrania.