Línea editorial: "Entre deslealtades y desconfianzas"

El precipitado encuentro del ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, con la consejera Laura Vilagrá, es un intento de atajar el incendio

Redacción digital

Madrid - Publicado el - Actualizado

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El Centro Nacional de Inteligencia es una institución pública que se ocupa, con el análisis de sus informaciones, de evitar cualquier amenaza contra la integridad territorial de España, sus intereses nacionales y la estabilidad del Estado de Derecho. Esta es su función principal, sometida al control político y judicial, aunque la esencia de sus tareas sea el secreto. La revelación de un supuesto espionaje a los independentistas catalanes a través del sofisticado y controvertido sistema "Pegasus" puede plantear una posible violación de los derechos fundamentales de los afectados, que intentan descubrir quién ordenó tal investigación, aunque eso suponga amenazar la estabilidad del Gobierno que, paradójicamente, depende de los supuestamente investigados, cuyos líderes han sido condenados por sedición.

El precipitado encuentro del ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, con la consejera Laura Vilagrá, es un intento de atajar el incendio. De momento, el Gobierno se dispone a desnudar al propio CNI ante el Defensor del Pueblo y el propio Parlamento, con la pretensión de asentar la legalidad de sus acciones, algo que, por ahora, no parece satisfacer a los separatistas investigados, que exigen más explicaciones y, sobre todo, responsabilidades y destituciones. Lo que sobresale de todo este asunto, por encima de secretos oficiales, es el intento de desprestigiar al CNI y, más aún, de sacar partido a la debilidad de un Gobierno sometido a continuo chantaje de sus propios aliados, más conscientes que nunca del poder que les otorga su deslealtad a las instituciones del Estado.