Línea editorial: "Debate sobre la prostitución"

Las escandalosas cifras de ese negocio en nuestro país exigen una reflexión profunda sobre lo que significa la explotación económica del cuerpo

Redacción digital

Madrid - Publicado el - Actualizado

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Por primera vez desde que se instauró la democracia se está debatiendo en el Congreso la modificación del código penal para la abolición de la prostitución en España. El debate legislativo pone en evidencia mucho más que la división del feminismo ante un fenómeno social que tiene múltiples causas.

Ahora la prostitución está en el limbo de la alegalidad. Es una buena noticia, por tanto, que sea objeto de un marco legal de defensa de los derechos de la mujer. Como se puede comprobar por las normas de otros países, no existen modelos legislativos únicos a la hora de atajar una práctica basada en la explotación del cuerpo. Una práctica que está en auge, entre otros factores, por la actuación de las mafias y el fenómeno de la trata, pero también por la extensión de fenómenos como la pornografía. La propuesta socialista de aumentar las penas para los proxenetas y multar a los clientes, que parece contará con el apoyo del PP y VOX, no satisface a sus socios de Podemos y confluencias varias, divididos entre las posturas abolicionistas y las regulatorias.

El fenómeno de la prostitución debe ser abordado más allá del ámbito legislativo. Las escandalosas cifras de ese negocio en nuestro país exigen una reflexión profunda sobre lo que significa la explotación económica del cuerpo. Habría que tener en cuenta la relación entre el uso de la pornografía y el aumento de la prostitución, en un clima de pansexualización. Después de la tan cacareada “Revolución sexual” del 68, lo que urge hoy es recuperar la inserción de la sexualidad en el horizonte de lo verdaderamente humano.