Línea editorial: "Crímenes contra la humanidad en Xinjiang"
Poco puede reprochar Beijing a una investigación impecable, llevada a cabo fundamentalmente a partir de documentos oficiales chinos y entrevistas a presuntas víctimas
Madrid - Publicado el - Actualizado
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China podría haber cometido crímenes contra la humanidad en la región de Xinjiang, donde reprime de forma sistemática a la minoría uigur, con al menos un millón de personas internadas en campos de trabajo y reeducación. Es la contundente conclusión del informe del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU, publicado justo en el momento en que abandonaba el cargo su máxima responsable, la expresidenta chilena Michelle Bachelet. El documento ha generado una agria reacción por parte de Beijing, mientras que, por el contrario, ha sorprendido gratamente a grupos de derechos humanos chinos, que no esperaban un informe tan contundente tras la complaciente visita de Bachelet a China y las injustificables demoras por parte de la ONU en su publicación.
Metodológicamente, poco puede reprochar Beijing a una investigación impecable, llevada a cabo fundamentalmente a partir de documentos oficiales chinos y entrevistas a presuntas víctimas. China puede acusar a EE.UU. y a Occidente de doble rasero, algo evidente, pero resulta obsceno que siga insistiendo en que la represión a la población civil es una cuestión de orden interno en la que el resto de la comunidad internacional nada tiene que opinar. Con este tipo de discursos Beijing no hace más que sembrar inquietud sobre el tipo liderazgo despótico que aspira a desempeñar en la comunidad internacional.