Línea Editorial: “Corrupción y responsabilidad política”
Ahora debería asumir la responsabilidad política derivada de la falta de control y vigilancia sobre la acción de su gobierno
Madrid - Publicado el
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La corrupción vuelve a tomar protagonismo en la vida política española. Un caso que está pasando demasiado inadvertido a la opinión pública es el ocurrido en la comunidad de Cantabria, donde el mediático presidente Miguel Ángel Revilla gobierna desde hace cuatro legislaturas al frente del PRC, ahora en coalición con el PSOE. La pasada semana, Revilla tomó la decisión de cesar a su consejero de Obras Públicas, José Luis Gochicoa, por el conocido ya como “Caso Carreteras”, que ha llevado al jefe de servicio de carreteras autonómicas a la cárcel y ha provocado el cese tanto del director como del subdirector general de la Consejería de Obras Públicas de la Comunidad Autónoma. Según consta en la investigación policial, el Gobierno de Cantabria firmó contratos por valor de 8 millones de euros con varias empresas mediante adjudicaciones públicas amañadas. La policía encontró en la casa del jefe de servicio medio millón de euros en una caja fuerte y una máquina de contar dinero.
El presidente Revilla se ha caracterizado por exigir en diversas televisiones altos estándares éticos para la política española. Ahora debería asumir la responsabilidad política derivada de la falta de control y vigilancia sobre la acción de su gobierno. Por el contrario, resulta sorprendente que haya organizado una multitudinaria comida de despedida para su consejero de Obras Públicas, del que ha dicho que era “su mejor hombre”. Sin duda lo sería, pero lo que se ha demostrado es que estaba ciego ante lo que pasaba cerca de su despacho, en el mejor de los casos.