Línea editorial COPE: Gobierno roto

El cambio de la Ley del Sólo sí es sí ha roto por primera vez la coalición a la hora de votar en el parlamento, pero los intereses de unos y otros aconsejan aguantar el tipo

Redacción digital

Madrid - Publicado el - Actualizado

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Como se pudo ver ayer en la sesión de control al Gobierno, los ánimos hierven dentro del Ejecutivo de Sánchez y la división ya no es algo coyuntural. La toma en consideración del cambio de la Ley del “Sólo sí es sí” ha roto por primera vez la coalición a la hora de votar en el parlamento, pero eso no significa que el Ejecutivo de Sánchez vaya a saltar por los aires, porque los intereses de unos y otros aconsejan aguantar el tipo. Pablo Iglesias decía hace unos días que si Sánchez se atrevía a modificar esta ley tendría que atenerse a las consecuencias; no habrá ruptura formal pero la confianza básica está quebrada sin remedio.

La estrategia de Podemos consiste en echar un pulso permanente a Pedro Sánchez como forma de afianzarse ante su electorado, y también ante el experimento de creación de una nueva formación de la izquierda por parte de Yolanda Díaz.

Pedro Sánchez seguirá siendo rehén de su alianza Frankenstein, aunque eso signifique parálisis gubernamental y se haga evidente su condición de presidente sin libertad de acción. Otro de los efectos de este conflicto es la división que algunas decisiones, por ejemplo, la forma de entender el feminismo y sus consecuencias en la Ley Trans, están creando dentro de las filas del socialismo, división que no parece preocupar en exceso al secretario general. El cálculo de Sánchez en estas horas no se refiere a la mejor gobernación para bien de los españoles sino a lo que mejor convenga a su mera supervivencia.